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viernes, 9 de septiembre de 2022

Mudarse de Cultura




La crisis social venezolana me ha llevado a reflexionar en torno al cuerpo social, del que a mi parecer se desprenden y dependen la dimensión política y económica de la sociedad. Según tengo entendido, en esta época coinciden la mayor polarización y la mayor ola migratoria de la historia. Es decir, la crisis social se manifiesta en estas dos grandes formas: la división y la migración, contrarias a la unidad y a la estabilidad, que a todas luces son bienes sociales, tal vez los mayores. Por tanto, la migración y la división nos hablan de una de las mayores crisis sociales de Occidente.   

El camino que existe entre la división y la unidad es la integración. Este camino importa en sí mismo, y de hecho, en toda sociedad fuerte los procesos integratorios han jugado un importante papel, pero hoy en día debe ser el centro de las cuestiones sociales porque la inmensa migración, si no se sabe manejar, alimenta una mayor división social y cultural, lo que pone en riesgo la estabilidad social, dando pie a la desconfianza, la violencia y la ingobernabilidad. 

En otroas palabras, los países ya no son uninacionales, sino plurinacionales. Cada país es como un pequeño continente en el que habitan, cada una por su parte, diversas culturas, sin mezclarse entre sí, formando tribus cerradas sobre sí mismas. En un país como Estados Unidos, (forma típica de esta realidad), el sentimiento de tribu se manifiesta en los distintos barrios, donde no se habla el idioma inglés, sino el idioma del país de origen, y se mira con sospecha a quienes no sean del clan y en donde los matrimonios suelen restringirse culturalmente. Tal tipo de migración o de migrante, no busca in-culturarse en el país de llegada, sino que busca la seguridad jurídica y económica para poder conservar la propia cultura.

Pero existe en este sentido una paradoja: sería un error pensar que quienes emigran a Estados Unidos no se sienten atraídos por los valores y frutos de su cultura. La América Inglesa se ofrece al mundo como un gran imperio en lo militar, en lo político, y en lo económico, y lo demuestra su participación en las guerras, su continuidad democrática y su PIB. 

Ahora bien, cuando la crisis social empezó a arreciar los países de sur, la opción fundamental fue los Estados Unidos de América. Por un momento, cuando el sistema de visado norteamericano contenía las fuerzas migratorias más populares, en un país como Venezuela, los migrantes elegían algunos países del sur (Perú, Argentina, Chile), pero en cuanto la presión migratoria ha descubierto cada vez nuevos caminos y redes para abrirse paso entre la frontera del norte, al tiempo que la inestabilidad política se profundizaba en el sur1, los migrantes decidieron aventurarse, como lo hacen ahora, y arriesgar todo por el sueño americano. En este momento, américa del Sur es como una gran Cuba, en la que los pobladores realizan hazañas dolorosisimas para pasar la frontera.

En general, las sociedades latinas han migrado en masas hacia la América Inglesa, aún en pleno conocimiento, de que se alejarán de su lengua, familiares y hasta de su religión. Es decir, si bien el proceso de migración es doloroso, las sociedades latinoamericanas, especialmente las más populares, desean integrase a la América Inglesa, aun en medio de grandes abusos. Si bien la frontera es una peligro, la indocumentación es casi segura, los trabajos son duros, la droga asecha las calles, cuando los latinos logran integrarse a la sociedad Americana "para una vida mejor" y encuentran algo de lo que buscan, agradecen profundamente a la sociedad que los recibe por sus beneficios. La desean, las mujeres quieren que sus hijos sean americanos, y caminan con dolores de parto a alumbrar en la parte inglesa. Rechazan así su cultura natal a toda costa, arriesgan su vida con tal de ganar una nueva.

Esta fiebre americana, manifestada en los largos cordones de caminantes hacia el norte, contrasta con el discurso de muchos gobiernos locales, que blasfeman contra el Imperio. Es normal, los grandes logros humanos giran entorno a la contradicción. Los pequeños países latinoamericanos ven en la fuerza de la América Inglesa un peligro para su existencia, pues la naturaleza de los grandes imperios es absorber a los pequeños países a su alrededor, más aún, cuando estos se encuentran en crisis; más aún, cuando gran parte de la población rechaza al gobierno local, y pondera las ventajas de su poderoso vecino. 

Este fenómenos es como un campo magnético potentísimo, que atrae a las poblaciones vecinas hacia si. ¿Se trata de una nueva colonización? Una en la que se gana poder sobre súbditos sin tener que pelear su territorio, sino atrayéndolo hacia el propio (que en el caso de los Estados Unidos es basto). ¿Cómo se sentiría un padre si el hijo se le acerca y dice "Ya no quiero ser tu hijo" y se va a la casa del vecino, y allí se le ve contento -quizás un poco nostálgico-, pero sin ganas de volver?

En otras palabras, en este contexto ¿qué significa el discurso por la independencia, la autonomía, que en lo político traduce lo nacional y lo anti-imperial?. ¿Será que todo eso ya es un mito? Es decir, lo que no cabe en el pensamiento nacionalista es justamente lo que justifica los largos cordones de caminantes: El deseo de querer ser integrado en otra sociedad distinta de la natal, el perder la identidad chica para ganar un asiento en el imperio, de olvidarse de lo viejo para ganar lo nuevo, de cambiar la lengua y la cultura con tal de beneficiarse del orden americano

El fenómeno migratorio cuestiona la igualdad cultural de los pueblos. Aquí la realidad supera a la ideología, los sentidos a la razón, los hechos a las palabras. ¿Si todas las culturas son iguales, por qué mudarse a una nueva? ¿Por qué sufrir tanto, pagar tanto dinero, alejarse de la familia, trabajar tantas horas al día? Lo que queda cuestionado ante esta situación es el valor absoluto de la independencia que hoy consume toda propaganda política y que cunde por todas partes, desde libros de autoayuda hasta sistemas de gobierno. Más aún, al quedar cuestionado el discurso independentista por el fenómeno migratorio, se coloca entre paréntesis las hazañas independentistas que le dieron lugar. 

Es curioso que en una época en la que se valora la soberanía, la no injerencia, la autodeterminación y el amor propio por encima al amor social,  cuando el país más poderoso del mundo anunció que la preciosa frontera iba a ser custodiada por un gran muro que dividiría el Norte del Sur, se haya encontrado tanta resistencia. Ni siquiera los países más autoritarios apoyaron esta idea. ¿Por qué? ¿No es el sueño de todo oprimido ser olvidado por su opresor? (Siguiendo las línea independentista) ¿El sueño de todo "esclavo" no es ser olvidado por el "amo"? Lo que más bien parece, es que muchos desean que el hijo se independice del padre pero no que el padre se independice del hijo.

Ahora bien, si los países mas autoritarios e independentistas rechazan la independencia de su opresor, ¿significa eso que las relaciones de poder son mucho más que relaciones de dominación?. O, en cambio, ¿será el poder un relación que puede ser un servicio? Por ejemplo, Zimbabue, pequeño país africano que había sido una colonia británica, había sido un país con un desarrollo económico basado en la agricultura, en donde los ingleses eran dueños de las fincas y los africanos trabajaban como obreros en las mismas. Este país se independizó en la década de los ochenta y los ingleses huyeron, llevándose en conocimiento con ellos, por lo que el sistema agrario decayó y aunque el furor independentista duró cierto tiempo, el país no duró en ingresar en una crisis social y política sin precedentes que nos ha dejado como recuerdo la mayor inflación registrada en la historia del mundo. Lo curioso es que del casi millón de personas que han migrado del país, un 20% aproximadamente ha huido a Reino Unido. ¿Qué significa entonces todo esto?

(CONTINUARÁ)

1: Siempre de la mano a la polarización y de la inestabilidad económica (asociada al giro a la izquierda que está realizando américa latina)



domingo, 1 de julio de 2018

De los Símbolos y las Naciones



     Cuelgo Aquí un ensayo que hice cuando atendí la materia de Sociología en la Universidad de los Andes. Existen en el ensayo imprecisiones que ahora no pasaría por alto. Sé que la interpretación acerca de los símbolos del Libertador es complicada por lo que el Bolívar histórico representó en la realidad. El idealismo que tenemos sobre Bolívar nos condiciona. Soy un poco ingenuo al usar algunas palabras, por ejemplo, pareciese una cierta parcialización por la democracia, que ahora matizaría sin duda. No quise mejorarlo tampoco. En aquel momento saqué una buena nota por este ensayo, ojalá así sea a alguno ponga a pensar


De los Símbolos y las Naciones

Las imágenes son el evangelio de los pobres
San Juan Damasceno

     En el siglo VIII después de Cristo, el posterior Doctor de la Iglesia Católica, San Juan Damasceno pronuncia, en medio de una pelea teológica contra los iconoclastas (llamados así por su repudio a las imágenes) la frase en el prefacio (La Fuente del conocimiento, 700), y entonces se crea uno de los más fuertes argumentos para defender por parte de la iglesia católica la veneración de las imágenes, entendiendo éstas por deducción, no como un simple objeto físico,  sino, como comunicadora de una “buena noticia”. También, La enciclopedia libre tiene como definición del símbolo lo siguiente: “es la representación perceptible de una idea, con rasgos asociados por una convención socialmente aceptada”. Partiendo de éstas dos premisas podemos encontrar un significado mucho más amplio de las cosas analizando su contenido simbólico, lo cual es idóneo en nuestro caso donde tratamos de analizar la conmoción que ha causado para el país un hecho puntual, que parece ser contundente, como lo fue, la retirada de todos los cuadros (que eran muchos) del extinto Presidente Chávez y del Libertador Simón Bolívar calificado como “falsificado”, por el más alto dirigente opositor actual legitimado dentro del contexto político Venezolano.

     Al mirar dentro de éstos dos conceptos nos damos cuenta de que dichos objetos físicos per se, es decir los cuadros, comunican mucho más que un objeto rectangular, los mismos comunican todo lo que representan.

     El llamado socialismo del siglo XXI en Venezuela tiene como máximo exponente la figura del ex presidente Chávez, y este a su vez representa todo el modelo político social impulsado por él, independientemente de las características del mismo. Si dudamos en este momento del valor de la simbología para el ser humano y en caso especial para el período político-social de los últimos 17 años es nuestro país, basta con mirar las modificaciones que se han dado recientemente a los símbolos del país, los patrios, siendo modificadas tres de las 4 figuras más importantes para el venezolanismo: La Bandera, El Escudo, y el rostro del Libertador. Todo aquello bajo argumentos cuestionados por la oposición venezolana, y que han sido enarbolados por el oficialismo como grandes logros de su gestión. Pero sin duda el que más ha repercutido, en el sentimiento patriótico venezolano ha sido la modificación, según el oficialismo, la “reconstrucción” del rostro del Libertador, y es que sin duda, el resultado final de lo que fue oficialmente una investigación científica, es totalmente diferente a lo presentado por múltiples retratistas y pintores de nuestro Libertador. Además, el procedimiento para llegar a dicho resultado es tan cuestionado por la oposición venezolana, que incluso como se puede ver en el video donde habla Ramos Allup, existe en repudio hacia esa imagen, es decir a lo que ella representa.

     La representación social, es decir lo que la gente cree, (sea cierto o no) ha convenido que así sea, es fácil encontrar dichas respuestas, a través de uno de los instrumentos más cercanos a la gente y que da grandes pistas acerca de la cotidianidad social: las redes sociales y los medios de comunicación. La población venezolana ha convenido en que la imagen del extinto líder político Chávez represente una cosa, que es apoyada por el oficialismo y enarbolada como principios de su funcionamiento y de los días de gloria del chavismo, y que a su vez es repudiado por aquellos opositores los cuales ven allí representado un mar de dolor para ellos mismo y para el país. Lo mismo ha sucedido con la nueva imagen del libertador, el rostro ha representado socialmente (sea cierto o no), una cosa para la masa chavista (que tal vez sea algo como la reescritura de los verdaderos pensamientos del Libertador) y que para la oposición venezolana, significa el ultraje de las tumba del libertador y la llamada manipulación chavista de los verdaderos principios bolivarianos. Lo que para un grupo social representa una cosa, para el otro grupo representa otra, y todos inconscientemente o no hemos convenido que así sea. En este caso, así como en el libre mercado “la mano invisible del mercado” fija el precio, “la mano invisible social” ha convenido que los cuadros signifiquen lo que hoy en día significan.

     La metamorfosis del significado original de los cuadros ha sido tanta, bajo un contexto social altísimamente polarizado, que han dejado de ser lo que son para convertirse en otra cosa. El cuadro del ex presidente tal vez aún se mantiene dentro de la casilla de la semántica chavista tradicional del último año de vida de aquel ser humano (en la que desde ya empezada su endiosamiento), pero es la nueva figura del libertador la que más ha cambiado últimamente. Dicha imagen dejo de ser el rostro del libertador para convertirse en la espada ideológica con que el Chavismo-madurismo ha sobrevivido en los últimos años, ha sido el símbolo que le permitió decir al Ministro Padrino López que “se ha ultrajado a la patria” por la sacada del mismo de la sala de reuniones de la A.N., dicho cuadro le permitió realizar jornadas de “desagravio” a nivel nacional al oficialismo ante aquella decisión de la cámara. La imagen por tanto tiene una simbología que ya no es el Bolívar de todos los venezolanos, representa incluso más al chavismo que al propio Libertador. Y por tanto incluso así la investigación fuese correcta, seria repudiada como lo es, por la oposición.

     Antes de ir más allá en el análisis de las implicaciones de esas simbologías en el contexto político-social venezolano, pensemos por un momento en lo que representa en la semántica política mundial de los países denominados democráticos, la Asamblea Nacional, el Congreso, el Parlamento de un país, o bien lo que debería significar.

     Para el filósofo Platón la democracia, puede ser definida como “Gobierno de la Multitud” o de los “muchos”. Han pasado muchos años desde que este filósofo plasmara aquella idea y muchas evoluciones ha tenido tal concepto a lo largo de la historia, sin embargo esto no ha desplazado su esencia más básica: el pueblo, con todas sus divergencias, en toda su multitud, con todos sus colores, formas y diferencias, eligen de una manera u otra a quienes deben gobernar. Los sistemas de organización política han tratado de honrar dicha definición creando división de poderes y distintos sistemas que tratan de representar de la mejor manera al pueblo, pero sin duda el que más se ajusta a la definición de democracia es el parlamento, la “asamblea nacional de un pueblo”, porque es la que en todos los países del mundo democrático alberga más personas, tiene entonces ella una multitud gobernando; y es que, la presidencia se gana por mayoría de votos y el perdedor se resigna a nada, pero dentro del congreso del país existe una mayor divergencia, muchas más personas y por lo tanto diferentes ideas se encuentran legitimadas en un poder que hace contrapeso al ejecutivo y el cual muy pocas veces es tomado por una sola idea política, la asamblea si nos damos cuenta representa en el diccionario semiólogo-semántico, la democracia, en su máximo grado.

    Es importante entonces que dichos espacios sean un lugar de encuentro en el que el respeto a la diversidad de ideas este presente, para que toda la población de un país pueda sentir que realmente han sido tomados en cuenta por el sistema político implantado, para que sientan cuánto valen.

     No recuerdo hace cuanto tiempo o qué momento exactamente fueron introducidas a los espacios de la asamblea nacional dichos cuadros, este hecho es importante, marca el momento de dominancia oficial sobre el otro, los espacios que deben ser para el diálogo equilibrado a partir de allí se encontraban simbólicamente parcializados, y lo pudimos apreciar, incluso, la gigantografía del ex presidente en los recintos de la A.N. cubrían en cierta medida la gigantografía del escudo nacional,  fijándonos en los sitios de la plenaria estaba colgado junto al sitio del presidente de la asamblea un gran cuadro del rostro del ex presidente, se podría sobreentender que todo lo discutido en la asamblea nacional tendría (como esencialmente lo tuvo) un eje transversal que estaría marcado por todo el modelo político social representado por el rostro de Hugo Chávez, más allá de si las leyes serían convenientes o no.

     La Guerra de La sociedad Venezolana en los símbolos de la nación

     Es común notar al revisar la historia contemporánea fenómenos sociales que han ocurrido en torno a varias figuras y símbolos. Por ejemplo, para la década de los 80 del siglo pasado la Alemania se encontraba dividida, y luego de un proceso social profundo decide bilateralmente unirse, por consecuencia directa cae el llamado muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989. También en el año 2013, en Ucrania, uno de los países ex perteneciente a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, ocurre, por parte de un grupo de la extrema derecha de ese país,  la caída de una de las estatuas del antiguo líder político Lenin, en una manifestación realizada por sus detractores, que según ellos representa el totalitarismo comunista de aquel entonces en el presente.

     La historia Actual venezolana nos da también pistas para la correcta interpretación del hecho en cuestión, suelen ser comunes los avisos en los sitios públicos del país de líderes políticos manchados con pintura o deformados por la mano del ciudadano para mofarse de ellos. También los nombres de dirigentes políticos de ambos bandos suelen ser objeto de numerosos insultos; algo podemos concluir: burlarse de los símbolos que utiliza el grupo contrario, es burlarse directamente de lo que representan.

     Socialmente Venezuela presenta en su historia una polarización en asuntos políticos que viene arrastrando desde hace mucho tiempo, sin embargo, casi sin duda podemos afirmar que en este momento, la sociedad venezolana se encuentra dividida en dos grandes polos, radicalizada en sus trincheras, y por lo tanto este fenómeno grupal afectara con más fuerza la conducta colectiva de ambos grupos, del grupo llamado oficialismo, y del llamado opositor, y de la relación de ambos. La psicología social nos brinda luces para entender estos comportamientos sociales. Cabe resaltar que esta ciencia dice, que el simple hecho de la denominación de un grupo de personas como “a” y la denominación de otro grupo como “b”, crea en el momento de competencia de ambos bandos, un favoritismo hacia al grupo al que se pertenece, y al mismo tiempo se genera un detrimento del exo-grupo, haciendo que sea más difícil el pasarse al otro bando (Pichastor & Nieto, 2007). Además esta teoría agrega que en caso de radicalización esta conducta se ve sólidamente reforzada creando una competencia “dura” entre ambos bandos.

     Teniendo todo lo anteriormente dicho como premisa podemos por fin ver trazadas los caminos que nos llevan a deslumbrar la repercusión que tuvo en la sociedad venezolano el hecho de la retirada de los cuadros del libertador “falsificado” y del rostro del ex presidente Chávez de las inmediaciones de la A.N.

     El presidente del órgano legislador da un mensaje contundente a la sociedad venezolana: “Fuera Chávez y todo lo que creó su gobierno”, “Este recinto volverá a recuperar su autonomía” “este es un sitio para legislar y no para venerar a nadie”. Todo esto lo gritó con fuerza la nueva mayoría al propiciar como una de sus primeras acciones ésta retirada. Pero además, si hablamos de guerra política da un zarpazo duro al gobierno al sacar los símbolos que lo representan de aquel recinto, es algo así como el comportamiento de “marcar el territorio” en el mundo animal. La oposición reafirma su actual poder y la sociedad venezolana así lo sintió. Pudo pavonearse con ese gesto ante su adversario, y la población antichavista tuvo la sensación de la concreción de los resultados del 6 de Diciembre del 2015, al fin, luego de un mes de expectativas y rumores, parece haber liberado sus labios en ese momento, por la seguridad de que tiene a un poder que por fin les representa. Y por supuesto, al bando y la población chavista “resteada” lo sintió, la imagen de su amado líder y por lo tanto todo lo que representa fue retirada abrupta y airadamente de aquel sitio dominado hasta sus adentros por el oficialismo, han perdido territorio, replegándose, el 6 de diciembre de 2015 habían visto la espada que podía herirles profundamente, pero ese día la primera puñalada. Si somos atrevidos podemos interpretar ese hecho como el derrocamiento del oficialismo, al menos, en la A.N.

     Esto tiene una influencia directa en el comportamiento de la sociedad y de la conducta política en nuestro país, la oposición que oficialmente gana su segunda contienda electoral en 17 años gana confianza y se siente más segura, e incluso el efecto ganador que genera 112 diputados de 167 arrastra gente hacia ellos, pero justamente este efecto ganador es el que busca contrarrestar el oficialismo con la veneración de los cuadros, que no son los del Presidente Nicolás Maduro por supuesto, si no los del Ex presidente Hugo Chávez, y más allá, los de su Bolívar (por razones que ya explicamos anteriormente) para dar a entender que dicha acción fue un “ultraje a la nación” y así tratar de poner en contra de la oposición a aquellas personas que alguna vez sintieron algún pequeño amor al chavismo-bolivarianismo pero que debido a la gran crisis actual votaron por la oposición. Además, le dio al oficialismo para comenzar una campaña de repudio hacia todas las acciones de la nueva asamblea nacional y de describirla como “de espaldas al pueblo” por rechazar lo que cree son los nuevos símbolos de la Nación      

     Con este hecho, tanto la oposición como el oficialismo, y toda la población detrás de ellos, saben lo que se viene en los próximos meses. En el futuro los analistas agudos de la historia que hoy vivimos reconocerán que el 6 de enero del 2016 el oficialismo venezolano recibe con creces la primera caída de sus símbolos y comienza un proceso que durará mucho tiempo, así como en Rusia la “des-estalinización”


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